Cuidados

Cómo cuidar una Calathea (y por qué cierra las hojas por la noche)

BeLeafAI · Octubre 2026 · 7 min de lectura

Calathea orbifolia con hojas rayadas y algunas elevadas junto a una ventana de luz suave

Imagen ilustrativa generada con IA

Te llevas a casa una calathea por sus hojas y, esa misma noche, parece otra planta. Las levanta, las acerca entre sí y deja ver su cara inferior. Al día siguiente vuelve a abrirlas. Antes de pensar que has hecho algo mal, respira: ese movimiento suele ser normal.

Los cuidados de la calathea requieren atención, pero tienen una lógica sencilla: luz suave, agua sin excesos y un ambiente estable. Esta guía te ayuda a entender sus señales. Si tienes la variedad de hojas grandes y redondas, puedes consultar también nuestra ficha de la Calathea orbifolia.

Lo primero que asusta y es normal: cierra las hojas al anochecer

Muchas calatheas cambian la posición de sus hojas siguiendo el ritmo del día: las elevan al anochecer y las despliegan con la luz. Ese movimiento se llama nictinastia. No es una señal de sed ni una petición de abono.

Si tu calathea cierra las hojas por la noche y las abre durante el día, puedes observarla sin intervenir. La intensidad del movimiento cambia según la variedad, la iluminación y cada ejemplar. No todas parecen juntar las hojas como unas manos.

Conviene distinguir ese gesto de una hoja enrollada sobre sí misma. Cuando los bordes se curvan formando un tubo y siguen así de día, hay que revisar sus condiciones. Haz una foto por la mañana y otra al anochecer, desde el mismo sitio. Compararlas ayuda más que regar por impulso cada vez que cambia de postura.

Agua: qué significa que sea sensible a la cal

La calathea puede acusar la acumulación de sales del agua o del abono con bordes secos. La dureza del agua varía según la zona, así que un consejo que funciona en una casa puede quedarse corto en otra. Una punta marrón, por sí sola, tampoco demuestra que el agua sea la culpable.

Si tu agua es muy dura o aparecen daños persistentes, prueba con agua de lluvia recogida en un recipiente limpio, de ósmosis o desmineralizada sin perfumes ni aditivos. Úsala a temperatura ambiente. Evita el agua de un descalcificador que añade sodio.

Dejar reposar el agua no elimina la cal ni las sales disueltas. Puede reducir el cloro libre, pero no elimina de forma fiable las cloraminas. Una jarra filtrante tampoco garantiza que retire los minerales problemáticos: depende del filtro. Revisa qué reduce realmente, en lugar de asumir que cualquier agua filtrada sirve igual.

Para decidir cuándo regar, toca la tierra. Cuando la capa superficial empiece a secarse, comprueba también el peso de la maceta. Si sigue pesada y húmeda, espera. La idea es mantener una humedad bastante uniforme, sin dejar que todo el interior se seque ni permanezca empapado.

Riega despacio, deja salir el sobrante por los agujeros y vacía el cubremacetas. En otoño e invierno suele necesitar menos agua. Revisa con regularidad, pero evita imponer un día fijo de riego.

Si utilizas agua desmineralizada de forma habitual, recuerda que la planta sigue necesitando nutrientes. Cuando esté creciendo, usa un abono para plantas de interior siguiendo la dosis y la frecuencia de su etiqueta. No abones una planta con problemas para intentar reanimarla. Primero identifica qué falla y comprueba si la tierra nueva ya incorpora fertilizante.

Humedad: lo que funciona y el mito de pulverizar

La humedad del aire y la humedad de la tierra son cosas distintas. Añadir más agua a la maceta no compensa el aire seco de una habitación con calefacción. Solo puede dejar las raíces demasiado mojadas.

Un pequeño higrómetro te permite comprobar el ambiente. Como orientación doméstica, intenta mantener una humedad moderada, alrededor del 50–60 %, y evita colocarla junto a radiadores o salidas de aire. No necesitas convertir el salón en una selva húmeda ni provocar condensación.

Pulverizar moja las hojas durante un rato, pero no mantiene la humedad ambiental durante horas. No lo conviertas en la solución principal ni empapes el follaje repetidamente.

Luz: abundante, pero sin sol directo fuerte

Busca un lugar luminoso donde el sol no caiga directamente sobre las hojas. Cerca de una ventana con visillo suele ser un buen punto de partida. Si entran rayos intensos durante varias horas, filtra la luz o aleja un poco la maceta.

Que sea una planta de sotobosque no significa que pueda vivir en un rincón oscuro. Con poca luz crecerá más despacio y la tierra tardará más en secarse. Si dudas sobre tu habitación, consulta nuestra guía de plantas de interior para espacios con poca luz.

Mira el lugar a distintas horas antes de decidir. Una ventana que parece perfecta por la mañana puede recibir un sol fuerte por la tarde. Evita también las corrientes frías al ventilar y el contacto con cristales fríos. Una vez encuentres una ubicación adecuada, dale tiempo para adaptarse.

Los problemas típicos y qué pueden significar

Puntas marrones: revisa varias causas

Si tu calathea tiene puntas marrones, comprueba el aire seco, los periodos de sed y la acumulación de sales. También cuenta si has abonado más de lo indicado. El síntoma puede aparecer por una combinación de factores.

Revisa primero la tierra y la ubicación. Después, valora el agua que utilizas. Puedes ampliar esta comprobación con nuestra guía sobre por qué se ponen marrones las puntas de las hojas. Las zonas secas no volverán a estar verdes: observa si las hojas nuevas salen mejor.

Hojas enrolladas: toca la tierra antes de regar

Una calathea con hojas enrolladas puede estar perdiendo agua por calor o sequedad. Si la tierra está seca y la maceta pesa poco, riega y deja escurrir. Si está muy húmeda, añadir agua puede empeorar el problema.

Con tierra mojada, revisa el drenaje y busca señales como mal olor, hojas amarillas o tallos blandos. El frío y unas raíces dañadas también pueden dificultar que la planta absorba agua. No abras las hojas a mano: puedes romperlas.

Colores apagados: distingue polvo, luz y plagas

Si las hojas pierden contraste, comprueba si reciben sol intenso. Si además apenas crece, revisa si le falta luz. Retira el polvo con un paño suave humedecido, sujetando cada hoja por debajo.

Una superficie llena de puntitos claros exige mirar el envés. No la atribuyas automáticamente a la iluminación ni añadas abono para recuperar el color.

Araña roja: una plaga que conviene vigilar

La araña roja puede afectar a las calatheas, sobre todo en ambientes cálidos y secos. Es diminuta. A menudo verás antes sus señales: pequeños puntos claros, hojas deslucidas y, cuando la población aumenta, hilos finos.

Una vez por semana, mira el envés y las uniones de las hojas con buena luz. Una lupa ayuda. Puedes dar unos golpecitos suaves sobre un papel blanco y comprobar si caen puntos que se mueven. La ausencia de telarañas no descarta una infestación inicial.

Si encuentras señales compatibles, separa la planta de las demás. Limpia las hojas, especialmente por debajo, con agua templada y un chorro suave. Después, revisa de nuevo: una sola limpieza puede no bastar.

En nuestra guía para identificar la araña roja y actuar a tiempo encontrarás más detalles. Si necesitas un tratamiento comercial, elige uno autorizado para esa plaga y para plantas ornamentales de interior en España, y sigue su etiqueta. Evita improvisar mezclas de productos domésticos.

¿Es para ti? Un nivel de dificultad honesto

La calathea pide más constancia que un potos o una sansevieria. Puede ser tu primera planta si disfrutas observándola y tienes un rincón luminoso, templado y sin aire muy seco. Si viajas mucho o buscas olvidarte de los cuidados, hay opciones más agradecidas.

Al comprarla, revisa el envés, descarta ejemplares con plagas visibles y comprueba que la maceta drene. En casa, evita cambiar a la vez el tiesto, el abono y la ubicación. Observa cómo seca la tierra durante los primeros días.

No necesitas conseguir hojas perfectas. Necesitas aprender qué cambia en tu casa y responder con pequeños ajustes. Para orientarte con una foto cuando algo te preocupe, puedes descargar BeLeafAI para iPhone en la App Store.

Fuentes de consulta

Sigue leyendo

→ Araña roja en las plantas: cómo identificarla y actuar → Hojas con puntas marrones: causas y soluciones → Plantas de interior para espacios con poca luz

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